Una de las tantas tardes que pase en su casa el ultimo año, le hable de Natalia. Era una compañera de taller de periodismo del colegio. Ami me fascinaba. No solo era bella, bella es la palabra justa, no entraba en los cánones de la hermosura convencional, era inteligente e irreverente. Tan distinta a todas las chicas que había conocido hasta entonces.
-Sacha, me parece que nuestro joven invitado se nos ha enamorado- dijo aplaudiendo.
Esa actitud me fastidio.
-No me jodas, Ezequiel. Yo te cuento de una chica que me gusta. Que no se que hacer. Que tengo miedo a que me rechace y vos me tomas el pelo.
- Miedo al rechazo...Hermanito, voy a decirte algo, tal vez lo único que aprendí en mi corta vida. Si la cuerda no fuera delgada, no tendría gracia caminar por ella.
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